De camino, aprovechamos para hacer una paradita corta, en otro lago, el lago Gosau, que nos arrancaría también otro "wow!!" al llegar.
No queríamos perder demasiado tiempo, así que la parada fue de diez minutos, pero ahora estoy buscando información en Google, y hubiera merecido la pena subir también al teleférico y hacer incluso alguna ruta.
Había mucha gente con bastones y equipados para hacer senderismo e incluso escalada... pero hay que tratar de seguir el planning, y no podíamos pararnos más tiempo.
De modo, que seguimos hasta nuestro destino...como os decía antes, Hallstatt.
Para entrar en el pueblo, deberás atravesar un túnel muy peculiar, de solo un carril y bastante serpenteante. Una vez que lo cruzas, ya estás en el pueblo.
El centro es peatonal, aunque algunos hoteles, como el nuestro, dan una tarjeta para poder acercarte con el coche a la hora de cargar/descargar maletas.
De todas, formas, no lo sabíamos y directamente aparcamos en el Parking número 2 (luego en el hotel nos darían una tarjeta para que al día siguiente no tuviéramos que pagar nada, muy amables).
Y mirad lo que teníamos delante de nuestros ojos...
Después de dejar las maletas y darnos una duchita, nos dedicamos el resto del día, a fotografiar esa belleza...
Este era nuestro hotelito, en pleno centro...lástima que nuestro balcón no tenía vistas al lago
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Ghastof Weisses Lamm |
pero teníamos sauna, hidromasaje y solarium! jajajaja (aunque estaba incluido en el precio, no pudimos usarlo, era solamente de 16 a 20 horas)
Seguimos paseando por allí el resto del día
Cuando se acercaba la hora de cenar, nos fuimos a ésta terracita a despedirnos del que sería uno de los recuerdos más bonitos del viaje
Y ésta foto está dedicada a mi compi Jose Luis, que gracias a su ayuda inestimable, por fin pudimos tomarnos unas Dunkel Biers!!! (cerveza tostada, mi favorita) ;-)
A la mañana siguiente, la sensación de paz que había cuando nos íbamos era increíble....a esa hora, las 8.30 de la mañana, no había ni un alma, todo estaba en silencio, sin turistas, apenas un par de personas que se dirigían a sus trabajos. El agua estaba tan, tan calmada y reflejaba el cielo de una forma tan magnífica, que nos alejábamos de allí deseando poder haber estado aún un poquito más....
y con la siguiente imagen, una fantástico arcoiris que quiso sorprendernos la noche anterior, le dijimos adios, soñando con volver algún día...
...espero que os haya gustado al menos un poquito, y os animo a visitar ese pueblito, que las fotos no dicen ni la cuarta parte que es verlo con vuestros propios ojos.
Eso sí, mi consejo...intentar visitarlo bien temprano, sin turistas, y con la paz de la mañana...
Que tengais un feliz día.
Un beso!